Ojala pudieras ver lo que veo yo. Ojala pudieras sentirlo,
de verdad.
Te regalaría mis ojos; te dejaría ser yo por un momento.
Sólo quiero que por una vez entiendas el mundo de forma distinta.
Quiero que entiendas que todo se acaba mañana, pero no un
mañana temporal y crónico, sino mañana como el día que llegará no sabemos cuando,
pero llegará, y terminará.
Entiéndeme, te doy por perdido porque sé que ya no estás.
No me culpes por pensar más en el futuro que en el presente,
es mi manera de darle importancia a lo que tengo ahora. Y estas aquí, te tengo
en mi vida, pero estoy sintiendo tu huida. Sí, porque no te vas, si no que
huyes (una vez más).
No me ofenderé por ello, no me sentiré culpable. Si te
escribo esto es porque me siento mal por ti, porque seguirás viendo el mundo de
esa manera, como si el tiempo no importara y pudieras seguir perdiéndolo; como
si realmente nada tuviera importancia.
No sigas viéndolo así. Todo lo que acaba importa, y últimamente
todo tiene fin. Nosotros lo tenemos, pero es que tú también, y yo, algún día.
Entonces, entiéndeme, dejemos de contar el tiempo como si se pudiera medir u
organizar o manipular. El tiempo está ahí y pasa, pero nosotros pasamos con él
y podemos decidir como y con quien.
Olvidémonos de seguir sumándolo, de seguir pensándolo, de
seguir viéndolo, pero no lo perdamos o hagámoslo juntos.
Por favor, mira el mundo y acepta que te importa; acepta que
se acaba y que no quieres perderlo así, como si nada; acepta que estás viendo
el tiempo y lo quieres coger para hacerlo tuyo, para que mañana puedas sentirlo
bonito y útil, para no verlo perdido nunca más.
Te regalaría mis ojos para que pudieras ver el mundo como
algo efímero; para que pudieras verme aquí y no huyendo como te veo yo, porque
aquí estoy, sin huir y viéndote lejos ya.
No hay comentarios:
Publicar un comentario